A qué saben las flores

Las begonias saben a lima, la menta chocolate recuerda a las chocolatinas inglesas,
la capuchina es picante, la flor de la borraja es dulce y fresca, las rosas tienen un
sabor perfumado… Las flores se pueden tomar frescas o cristalizadas (caramelizadas),
en ensaladas, con bombones, en postres, cócteles, tapas… Lo sabe Laura Carrera,
una ingeniera experta en flores que ganó un concurso de ideas del Ayuntamiento de
Zaragoza y ha montado una empresa de flores comestibles: Flores en la Mesa.

“En otros países es muy habitual el uso de flores comestibles en la cocina, como en
México, Argentina, Alemania o China”, cuenta Laura. En España suena raro, pero
sabe bien. Apenas cuatro o cinco empresas se dedican a esto. Las flores cristalizadas
que propone Laura son únicas: baña cada pétalo en una mezcla de clara de huevo
pasteurizada, gelatina, unas gotas de vodka o ginebra, aromas naturales y azúcar;
después se secan a baja temperatura en un horno. El resultado es bonito y dulce.

En su despensa hay más de una veintena de especies distintas: flor de borraja,
caléndulas, tagetes, diente de león, amapola, clavel mini, rosa mini, boca de dragón,
pensamientos, mirto, violetas, geranios, menta chocolate, flor de albahaca, flor de
romero, flor de calabacín, de hinojo, madreselva, malvas, begonias, margaritas…
Y ella sigue experimentando.

Mmmmm.

NotaVídeo retrato de Amaral por Aphoto Agency y Colectivo Anguila. Flores comestibles aportadas por ‘Flores en la mesa’  

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