A Ferrán Adriá no le gustan los pimientos rojos

Ferrán Adria, portada de la revista Wired

Ferrán Adria, portada de la revista Wired

Ferrán Adriá no necesita presentación. ¿O si?

Storify entrevista Ferrán Adriá

Storify entrevista Ferrán Adriá

El cocinero -que es como le gusta que le llamen, eso dice- decía hace poco que el éxito tiene un precio. Lo decía exactamente el día en el que lo vimos sentado en el banquillo, declarando en el juicio interpuesto en su contra por los hijos del anterior dueño de El Bulli. Una imagen chocante para el chef más creativo de todos los tiempos, el chef al frente del mejor restaurante del mundo durante cinco años consecutivos, el chef que anunció el fin de El Bulli estando en la cúspide de la gloria, el chef que ha enarbolado la bandera de la gastronomía hecha arte….El chef.

Más chocante puede resultar saber que no le gustan los pimientos rojos. ¡Vaya! ¿Cómo es posible? Se lo escuché en la entrevista que Julia Otero le hizo este verano en TVE. Dicho sea de paso, una de las peores entrevistas televisivas que he visto en mi vida y de la que adjunto mi primer storify realizado con iPad Ferrán Adriá: “En la vida hay que cambiar”.

Aunque nada más decirlo -lo de los pimientos,digo- Ferrán matizó que realmente no lo puede decir porque los productores de pimiento le trasladan sus quejas de modo “enérgico”. Nunca sabremos exactamente a qué se refiere con el adjetivo “enérgico”.

Las entrevistas tienen eso, que algunas se conservan. Como este documental -también realizado por rtve.es – cuya crónica realizada por uno de los autores de dicho documental -guionista por más señas- es maravillosa. Lleva por título “El bocadillo de tortilla francesa de Ferrán Adriá” y dice así: “Fue en octubre de 1999. Adriá ya era considerado el mejor cocinero del mundo, pero todavía los trabajadores de la prensa no teníamos que pedir cita ni guardar cola para ser recibidos…”. Y sigue: …”Acabamos el rodaje alrededor de las tres de la tarde, era viernes y el cocinero nos invitó a compartir la comida que tenían preparada para ellos. Creo que había lentejas (Adriá nos dijo que las personas que iban más de dos veces al año al Bulli a probar su cocina creativa eran unos pesados, que su comida no era para comer todos los días) unas lentejas normales, como las que prepara mi madre…”.

Se va acercando la hora de comer.

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