A dos metros bajo tierra

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Trufa, boletus, tartufo, perretxico, champiñón, seta de cardo, pie azul, trompeta amarilla, babosa, lengua de vaca, rebollón

 A todos ellos, hongos y setas, les damos la bienvenida. En plan culto, consumir setas y hongos se denomina micofagia, un término realmente extraño si pensamos en unos huevos frutos con trufa, unas croquetas de setas o una ración de trompetilla negra a la plancha. 

¿Quién ha paseado por el barrio madrileño de Chueca y no se ha topado con El cisne azul? Todo un referente gastronómico en el selecto mundo de boletus y trompetillas (por poner un ejemplo), justo enfrente del Mercado de San Antón, convertido ya en toda una marca de alimentos y  turismo. Pequeño y familiar, El Cisne Azul lleva más de veinte años con el cartel de “completo” y la etiqueta las mejores setas de Madrid”. Ofrecen un producto de calidad, fresco, muy bien hecho, en un local auténtico con Julián y Miguel al frente, sabiendo lo que hacen, y una clientela que aprecia y paga el producto. 

Nada tienen que ver unas y otras, setas y hongos. La trufa, por ejemplo, es también otro mundo aparte. Alba (en el Piamonte italiano) es la capital mundial de la trufa. Cada dos años celebra una de las ferias dedicadas a la trufa más famosa y valorada del mundo: la trufa blanca del Piamonte. A 3.000 euros el kilo, a 300 euros los 100 gramos. A pesar de la crisis. Alba se vuelca con su preciado tesoro. Y no hay rincón de esta bella localidad italiana que no destile el olor de esta actividad rural y ancestral que le sigue reportado pingües beneficios. 

La temporada no ha hecho más que empezar. Nos queda pendiente -esperamos que en breve- hablar de la Trufa de Sarrión (Teruel), una de las mejores de nuestro país según los expertos, y de los productos que se están generando en torno a este manjar difícil que nace, emulando a una serie de televisión que adoramos, A dos metros bajo tierra.

Sin semillas, sin luz, sin agua y durante mucho mucho tiempo.

 

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