Hitchcock, a fuego lento

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Últimamente ando dándole vueltas al tema del risotto. Conservo aún en la memoria gustativa uno del 2004. Fue en  Milán. No he podido olvidarlo. En los próximos días hay quien va a intentar superarlo. Ya os contaré. De momento, me he quedado con esta receta de “Risotto de pera y queso azul”  que me ha llamado la atención. Y de paso recuerdo también lo que me gusta el cine. Y el de Hichtcock es uno de los mejores.

Rodrigo Martín, guionista para más señas, es el autor del blog The Hitchcook en el que cocina y sirve sus recetas con buen cine. El “risotto de pera y queso azul” que os comentaba antes lo sirve con La Strada, de Fellini. Y entre ambas creaciones establece sus puntos de conexión: neorrealismo, el arroz como símbolo, el aroma inquebrantable del queso azul, el individualismo del protagonista Zampanó, la soledad que une…

Cuentan las malas lenguas que la relación entre el director de cine Alfred Hitchcock y la comida era tan controvertida como su relación con las mujeres. Y basta ver unas cuentas de sus películas para ver que en muchos de los “cameos”, que tanto le gustaban hacer, aparecía comiendo. El propio director se definió con este frase “For me the cinema is not a slice of life but a piece of cake Para mí el cine no es un trozo de vida, sino un trozo de tarta”.

Vean si quieren este maravilloso video- libro animado, Hitch Cookbook, que contiene las recetas de los clásicos de Alfred Hitchcock.

No nos extraña que un guionista como Rodrigo, que tanto ama la cocina y elabora sus propias recetas, se haya lanzado a salpimentar su blog uniendo sus dos grandes pasiones. No nos extraña. Nos encanta. Enlazar Atraco a las 3 con Endivias con crujiente de chorizo ibérico y crema de queso al cilantroMarmitako con Tiburón, La Soga -precisamente de Hitchcock– con Vieiras caramelizadas con salsa de calabaza o Grupo Salvaje -una de mis favoritas- de Peckinpah con Costillas asadas con salsa barbacoa casera es algo más que una afición.

Les dejo con…

Piensas en ceviche y piensas en Perú. Piensas en Perú y tu mente cinéfila se va como un disparo de cerbatana a “La misión“. Esta enorme película de redenciones y espiritualidad, conjuga dos elementos en un mismo recipiente: el hombre de paz (Jeremy Irons) y el hombre de guerra (Robert De Niro). Visto de otro modo: la larga calma de un macerado y la potencia de los cítricos. Cuando ambas aúnan sus fuerzas ya puede venir Su Santidad, que el resultado será épico. Sobre todo si a este cúmulo de sensaciones le unes el suave susurro de Morricone y su  oboe sobresaliendo ligeramente entre la la espesura de la jungla (puedes usar dos macetas de cilantro, para situarte más que nada) entonces nadie me podrá decir que no he cumplido mi culinaria misión…”

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