El discreto encanto “gourmet” de la burguesía

 Muchos no lo saben, pero para cortar la pierna de cordero, hay que estar de pie.

 

El cineasta Luis Buñuel era así de genial. Capaz de colar frases surrealistas como la que precede este texto. Y recitadas con la seriedad de un gourmet  tres estrellas. Sobradamente capaz de filmar escenas tan originales como la de este video adjunto.

 

Y de exhibir en la gran pantalla, por supuesto, El discreto encanto de la burguesía, una de sus últimas películas con fecha que ya suena lejana; 1972. Buñuel quiso hacer una película de “humor amable” y consiguió el Óscar a la mejor película extranjera en 1972.

¿Qué hace Fernando Rey dando un mordisco a un filete de pescado crudo bajo la mesa? ¿Cómo es posible que el camarero sirva un pollo asado de plástico, se le caiga al servir y lo vuelva a poner en la bandeja como si tal cosa en una cena de copetín? ¿Por qué el salón particular donde cenan los protagonistas se convierte, de repente, en una obra de teatro en la que han olvidado sus frases? …

Un grupo de burgueses -entre ellos, el presidente de la inexistente República de  Miranda que interpreta Fernando Rey– compuesto por varios matrimonios intenta celebrar una cena. Algo ocurre, real e imaginario, cada vez que lo intentan … y no lo consiguen. Un tono de comicidad surrealista se va adueñando de los personales y de las escenas y la extravagancia va aumentando. La primera cena es una cita equivocada que se acaba frustrando en un velatorio y de ahí arranca toda una serie de hechos, unos reales y otros producto de los sueños de los protagonistas. El encanto gourmet de ser burgueses.

 

 

EL DISCRETO ENCANTO DE LA BURGUESÍA (Le charme discret de la bourgeoisie, 1972). Luis Buñuel from Loutinen on Vimeo.

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